MUJER

MUJER

El arte de la Entrevista

Conversaciones con una artista.

16 de enero de 2021 08:01:00

Por Lic. Meme Rojas
@memerojas_

La conocí allá por el año 2005, trabajábamos juntas en un espacio que se llamaba "Pensar". Era un Centro de Salud Mental interdisciplinario, esos ámbitos que te llevan a darte cuenta que cuando hay un líder de verdad no sólo potencializa las capacidades del equipo, sino que hace brillar su gente. Recuerdo que para mí era un gran desafío porque era mi primer trabajo interdisciplinario como Trabajadora Social pero además era el primero en el ejercicio profesional privado. Todos saben que mi profesión se asocia a las políticas públicas estatales.

La realidad es que mi paso por "Pensar", gracias al doctor Roberto Berkunsky, fue una caricia al alma. Aprendí sobre las problemáticas/temáticas que nos reunía, a internalizar lo que es el concepto del trabajo en equipo, pero principalmente conocer a seres que me marcaron de por vida. Y hoy en este suplemento está uno de ellos.




Cuando la vi por primera vez me deslumbró no sólo por su capacidad, humor, encanto y belleza sino también por su amor al arte, a su vocación. Fue y es una mujer con metas, objetivos y propósitos, con una luz propia, de ésas que no olvidás jamás.

Hoy junto a nosotros María Fernanda Ghezzi. Hija del gran amor de Mirta y Abel, como no podía ser de otra manera, nacida un 21 de octubre de 1977. Libriana 100 por ciento, representa tanto su signo ¡Su emblemática balanza es Fer! Simboliza sus ideales de equilibrio, justicia y equidad. Con una naturaleza comunicativa, mental e idealista que sólo ella y los nativos de su signo dan brillo a este universo.




Escribir sobre Fer es escribir sobre arte, sobre sueños y utopías. No es casual que se haya sumergido profesionalmente como Maestra Nacional de Música, Musicoterapeuta, Profesora de Juegos Dramáticos y actualmente también como conductora de Bambalinas, un lugar de enseñanza donde la creatividad a través de las manifestaciones artísticas materializa talleres intergeneracionales con la finalidad de conocer los lenguajes del arte y expresarse por ellos.

Fer es de esas personas que sonríen con los ojos. Símbolo de fortaleza, de perseverancia, hoy está de pie, luchando más que nunca por sus sueños. Este pasado 2020 provocó un silencioso terremoto en su colectivo profesional, en el arte, pero su perseverancia reinventó su presente y su futuro. Puso voz a los reclamos de su sector porque la llegada del COVID significó un golpe para artistas de todo el mundo. El impacto en la producción, distribución y consumo de los bienes culturales ha tenido efectos en la economía creativa y ha revelado el verdadero valor de la cultura para la humanidad. Como el ave fénix volvió a soñar, volvió a sus metas, sigue pensando que mañana será mejor que ayer. Pude escucharla y comprender que la sociedad necesita de la cultura, ahora mas que nunca, porque nos hace más resilientes, nos da esperanza, nos recuerda que no estamos solos.


Una mujer con determinación es la mayor fuerza que encontrarás en el mundo. Y así es Fernanda, la mamá de Santino y Juan Pedro, la hermana, la hija, la amiga, la profe de Teatro, la artista que nos cautiva con su voz, la musicoterapeuta que sana a través de la música. La que nos enseña que el momento perfecto para empezar a cumplir nuestros sueños es AHORA.

-¿Cómo eras como niña? ¿La anécdota que más te lleva a tu niña interior, cuál es?

- Fui una niña muy feliz. Me pasaba los días jugando con mis primos y vecinos. Nos la pasábamos creando, corriendo, riendo, soñando. Hacíamos todo lo que se te ocurra. Obras de teatro, negocios donde vendíamos de todo (revistas, canastitas hechas de pasto abrojo, golosinas, pulseras hechas por nosotros, limones, ciruelas), juegos de preguntas y respuestas para toda la familia. Escondidas, mancha, fútbol (me encantaba), trepábamos árboles, subíamos a las sierras. Siempre teníamos algo para hacer.

Una anécdota que define mi infancia fue cuando escribimos una obrita de teatro con mis primos y la presentamos en el patio de mi casa. Cobramos entradas y con la plata que juntamos compramos fiambre y repartimos sanguchitos para todo el público integrado por tías, y vecinos. Hicimos que nos esperaran ahí, y volvimos con todo. Se nos ocurrió en el momento a modo de agradecimiento ¡Estábamos tan felices! Fue muy divertido el proceso de creación del libreto, escenografía, vestuario y.... los sanguchitos. Éramos 8 primos. Todos participábamos en algo. Una cooperativa.

- ¿Cuándo llega tu adolescencia, como la transitaste? ¿Qué hecho histórico te marco?

- Mi adolescencia fue hermosa. La viví con muchas amigas en una escuela que fue muy contenedora a la vez que fue mi gran inspiración. Hablo del Centro Polivalente de Arte de Tandil. Elegí la especialidad Música, así que mi día oscilaba entre acordes, voces, cuerdas, risas. Por otra parte, mientras estaba en el bachiller a la mañana, mis amigas eran de Pintura y Cerámica. Realmente fueron 7 años (en esa época hacíamos iniciación) soñados.

La identidad que nos daba la escuela, más los docentes que tuvimos, más las amistades que forjamos, me hicieron sentir a gusto, muy animada y contenida.

- ¿Cómo fue tu vinculación con la música, cuando nace este amor?

- Mi casa era muy musical. Mis dos hermanas (12 y 14 años mayores que yo) estudiaron 10 años de piano. Eso me marcó desde chiquitita. Ellas pasaban horas estudiando. Mamá y papá siempre cantaron tango. Lo hacían muy bien los dos. Y a mí me mandaron desde chiquita a tomar clases de guitarra. En la escuela primaria, una profesora (Estela Bloto) me eligió para cantar como solista todos los versos de "Que canten los niños" y ese hecho me dejó una marca muy fuerte y muy linda, que quedó para siempre en mi interior. Luego vino Polivalente. Ahí empezamos a experimentar el canto con amigas, la participación en coros (Universitario de Tandil y Cantoría de la Sierra) Y después la elección de la carrera Musicoterapia. Te diría que una vida ligada a la música.

- ¿Cuándo decidiste estudiar tu profesión y por qué? ¿Qué encontraste en ella?

- Decidí estudiar Musicoterapia sin saber muy bien de que se iba a tratar. En ese momento la carrera estaba desde hacía 10 años en la UBA y 30 en el Salvador. Me resultaba atractiva la idea de "ayudar" con la herramienta que más feliz me hacía, la música. Con la Musicoterapia encontré la posibilidad de integrar equipos de salud que me nutrieron profesional y humanamente. Gente muy valiosa. Formé parte de equipos de salud mental, adicciones, geriatría, niñez y adolescencia. Estuve dedicada al consultorio privado trabajando con niños con trastornos de conducta y en educación. Musicoterapia permite ser parte de equipos integrados de salud. Si bien es una disciplina con muchas limitaciones, se obtienen logros allí a donde ninguna otra disciplina puede entrar. El Musicoterapeuta llega al alma de sus pacientes. Luego estudié Teatro y me enamoré. Actualmente me dedico a dar clases de Teatro.

- ¿Qué significa el teatro en tu ser?

- Teatro era mi pendiente. Cuando volví de estudiar Musicoterapia, empecé a tomar talleres de teatro en el Club de Teatro con las queridas Alejandra Casanova y Marcela Juárez. Y ahí conocí a un gran actor fallecido en 2020, Matías Baldovino. Pedrito para todo el mundo. Él era mi compañero de taller y fue él quien me incentivó a empezar la carrera en la Universidad. Me enamoré de esta disciplina tanto, que la elegí entre mis tres profesiones. El teatro es accesible a todos y como el instrumento del actor es el cuerpo, la vida de las personas que lo realizan siempre se sensibiliza, se tiñe y mejora. Por eso amo el teatro. Porque todos los días nos permite transformarnos. Ser otros. Ser con otros.


- Mamá de varones ¿cómo te llevás con ese rol en un mundo donde la mujer estamos insertas en múltiples roles? ¿Qué esperás como mamá?

- Me llevo muy bien. Los chicos son hijos de una mamá que trabaja desde que nacieron y de un papá que es muy abierto y participa activamente de su crianza. Cuando nació Santi sentía mucha culpa al dejarlo, pero, de a poco, fui comprendiendo que ser una mujer realizada y feliz iba a contribuir en que el fuera un niño feliz. Como mamá espero que el camino que les toca transitar sea el de un mundo más justo, más humano, más sensible. Que sepan que van a tener que trabajar para conseguir lo que quieren pero que lo que quieran es posible de alcanzar. Espero que sean buenas personas, queridos por sus amigos. Que encuentren un quehacer que los apasione. Que sean amados y sepan amar.

- ¿Qué te enseñó tu profesión? ¿Por qué creés que el arte sana?

- Tanto mi profesión actual, profesora de teatro, como la musicoterapia, me enseñaron que el arte transforma. ¿Por qué? Porque la materia prima con la que hay que trabajar es el alma del sujeto que lo realiza. Entonces las herramientas, (música, teatro, pintura, baile, etc.), una vez que son utilizadas por el individuo, se tiñen y lo tiñen. Es una relación que siempre transforma. El arte nos permite no sólo entender el mundo que nos rodea, sino que nos da la posibilidad de resignificar la vida. Se trata de tomar lo que propone el afuera, interpretarlo con los elementos artísticos que tengamos a manos, poner de nosotros mismos, y así, resignificarlo. El arte cura porque siempre transforma a quien lo produce.

- ¿Cómo te sentís liderando una institución educativa privada? ¿Cómo observás el arte en el sistema educativo tradicional? ¿Creés que el Estado debería darles mayor importancia a las materias vinculadas con el mundo artístico?

- Ser la directora de Bambalinas, me permitió descubrir que no había en Tandil una propuesta artística tan abarcativa. Un lugar donde el alumno pudiera acercarse y elegir entre los diferentes lenguajes cual o cuales quería experimentar. Este espacio me permitió entender que en la infancia, adolescencia y adultez el ser humano necesita jugar y explorar el arte como modo de expresión, comunicación y transformación. Tanto la música, como el teatro y las artes visuales son los lenguajes que ofrecemos en nuestro espacio. Nuestra comunidad nos hace sentir muy gratificados sobre nuestro trabajo y sus resultados.

Respecto al arte en el sistema educativo tradicional, veo que cada vez más se abre el universo artístico en las escuelas. Esto es algo que se viene ganando, aunque lentamente, con el paso del tiempo y el buen trabajo de nuestros colegas. Aunque siempre haga faltan más horas. Más posibilidades. Hemos visto como de a poco nuestras escuelas van ampliando sus lenguajes. Antes solo se daba música y plástica. En la actualidad vemos que hay teatro, danzas, expresión corporal. Esto es porque se sabe que el alumno necesita aprender lenguajes expresivos. Que estos son vitales en la formación integral de las personas. Veo que hay excelentes docentes en nuestras escuelas públicas. Sólo necesitamos que se vayan ampliando la cantidad de horas y esto depende del estado. Las familias, los docentes de grado, las instituciones y sobre todos los niños valoran nuestras disciplinas.


- En Tandil y en el país tenemos una gran deuda con el universo artístico, no sólo en materia de derechos laborales sino también como políticas sociales vinculadas a la prevención y promoción de derechos. ¿Qué lectura tenés sobre ello?

- Definitivamente el arte y la cultura son siempre los más golpeados no sólo en nuestra ciudad sino en nuestro país y me atrevería a decir en muchos países del mundo. Sin ir más lejos, lo vimos este año frente a la pandemia que atravesamos. Al sector cultural tan frágil como siempre, le tocó esperar hasta el final de los turnos para que se lo mencionara y considerara. Quedo relegado hasta el final. Sin que se viera que las personas necesitaban expresarse para atravesar la dura realidad. Que nuestros trabajadores de arte necesitaban trabajar para vivir. Es una deuda eterna. Cuando podamos comprender que el arte sana, salva, y trasforma, podremos revalorizarlo en los trabajos, y a sus profesionales con las debidas remuneraciones.

- ¿Qué es el arte para vos? ¿Qué soñás para tu colectivo profesional?

- El arte es una actividad trasformadora. Todos deberíamos estar expuestos en nuestras vidas a aprender arte. Toda persona que se vincule a través de un hecho artístico estará teniendo la posibilidad de sensibilizarse y resignificar su vida.

Deseo para nuestro colectivo el reconocimiento en nuestro hacer. No solo se trata del aplauso, sino de un reconocimiento real, que se traduzca en posibilidades de trabajo y salarios dignos.


Meme quiero agradecerte por esta hermosa nota. Pasaron 15 años de aquella experiencia donde trabajamos juntas en Pensar, Centro interdisciplinario de salud, bajo la dirección de Dr. Roberto Berkunsky, y veo que no sólo mantenés tu espíritu curioso sino que te has convertido en una profesional que sigue amando y ampliando su campo laboral. En aquella época, integrábamos el equipo profesionales muy diversos y tus aportes como Trabajadora social fueron siempre desde una cosmovisión amplia y enriquecedora. Sin duda has logrado integrar saberes y siempre tus apuestas van más allá de lo convencional. Vamos aprendiendo, dando lo mejor, y como dice Drexler, "nada se pierde, todo se transforma". Gracias a vos, a tus seguidores y al diario.

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